Aunque no íbamos buscando nada en concreto, descubrimos que acababan de traer un montón de azaleas japónicas en tres colores de flor; al menos habían cincuenta tiestos que miramos uno por uno, buscando aquellos troncos que una vez podada la azalea, nos dejara una estructura mínima de árbol.

Nos trajimos cuatro; dos cada uno. De color rosa y rojo, aunque estas no tenían flor todavía. En cambio las de color violeta tenían todas sus flores abiertas, pero no vimos troncos interesantes en ellas, por lo que no nos llevamos ninguna. Una pena porque su flor además de bonita, era de un tamaño más pequeño.

Al llegar a casa me puse manos a la obra y empecé a podarla.

Tras la selección de ramas que le iba a dejar, le hice unos agujeros al tiesto y con unas cuerdas até a modo de tensores un par de ramas que había de bajar. Como ya era tarde, así deje a nuestra protagonista por el momento.

Cinco días después de la poda, me puse a transplantarla. Las raíces de las azaleas son muy tupidas y cuesta desenredarlas ... Para que os hagáis una idea, el transplante me llevó poco menos de dos horas.

Cuestión de ir sacando la tierra con paciencia, ayudado de un palillo y a base de agua a presión en la ducha, recogiendo en un cubo lo que suelta el pan de raíces para no embozar la bañera ...

Hasta que por fin hemos logrado eliminar toda la materia orgánica que había entre las raíces.

Y nos queda el cepellón bien limpio.
La verdad es que quedé satisfecho con el pan de raíces que quedó.

Aquí se puede ver de lado.
Desde la parte superior.
Y de frente.

Llegados a este punto, ya tenemos preparado el sustrato que será al 100% de kanuma con una cucharadita de carbón activo y ya podemos proceder al plantado.

Llenamos un poco más de la mitad del tiesto con el sustrato, asentamos el árbol de forma que el cepellón de raíces nos quede plano de abajo y que estas se dirijan de forma radial desde el tronco al tiesto. Una vez estamos satisfechos de que las raíces están bien colocadas y el árbol bien asentado, lo atamos con el alambre que previamente habíamos puesto en el tiesto .
Ahora terminamos de cubrir de tierra hasta arriba y con la ayuda del palillo introduciremos el sustrato entre las raíces de forma que no queden bolsas de aire ... Esto requiere paciencia y nos llevará su tiempo, pero hay que hacerlo bien, como todo.
Para regar, preparamos un litro de agua al que le añadimos 1,5 cc de fungicida sistémico a base de propanocarb y fosetil y dos ampollas de Benerva (vitamina B1)
Si disponemos de fungicida, debemos seguir las instrucciones del fabricante y aplicar la cantidad que diga el envase por litro de agua.







Pues genial la explicacion como siempre, ¿tambien andas por aqui??, jeje, claro, asi q nos tienes abandonados por el portal.... es broma.
ResponderSuprimir¿Aun te caben arbolitos nuevos en la terraza?
La azalea muy interesante, aunque las ramas ¿no son muy largas?, supongo q con el tiempo ¿pinzaras para favorecer brotes cercanos al tronco y acortarás o acercarás el verde mediante alambrado dando movimiento a las ramas? Bueno, de momento q se recupere, jeje, q me adelanto a los acontecimientos.
Un saludo Fran.
Soy la pesada q se enrolla, jeje, María.
Hola María, Como me gusta saber de tí:) tengo un correo tuyo pendiente de contestar ...
ResponderSuprimirLa verdad es que no me cabe mucho ya, no pero soy incorregible y cada vez que veo algo interesante, me lo tráigo, jeje (y siempre veo algo).
Espero que estés muy bien María; cuidate mucho.
Un fuerte abrazo.
Fran.